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Detroit, del colapso a la reinvención de la ciudad


Todo Por Hacer (periódico mensual anarquista de Madrid)

Detroit, ciudad situada al noreste de Estados Unidos, es quizás el gran ejemplo de colapso y quiebra de una gran ciudad. Cuando hablamos de colapso, nos referimos a que el modelo de ciudad que representaba Detroit ha sido totalmente destruido a causa de su propia inercia, es decir, es el propio modelo el que ha fracasado por su propia idiosincrasia, sin necesidad de determinantes agentes externos que hayan propiciado la caída de Detroit. El ejemplo del sueño americano, una ciudad que estaba en la cima y que fue máximo exponente del modelo productivo capitalista se ha hundido, y de sus (literalmente) cenizas surgen, de mano de las comunidades más desfavorecidas, proyectos vecinales que tratan de hacer de la ciudad, por primera vez, un espacio habitable.

El motor que gripó

Las cifras relativas a Detroit son espectaculares, una deuda de 18.500 millones de dólares que obligó a declarar la bancarrota y siendo a mediados del siglo XX la cuarta mayor ciudad de todo EE.UU, a día de hoy ronda el puesto 18, todo un paradigma para una gran ciudad, ya que la tendencia de toda urbe es a crecer en extensión y población. En los años 50 el censo era de 1.900.000 habitantes, en los 90 se redujo a 1.000.000 y para estos últimos años ronda los 700.000, en 50 años ha perdido más de la mitad de su población. Las razones de esta pérdida de población se entremezclan con las causas de la crisis propia de Detroit y sus consecuencias, pero todo queda bajo el mismo paraguas de un modelo productivo que cayó y se llevó consigo todo por delante.

La ciudad comenzó a crecer gracias a la inmigración a principios del siglo XX debido al auge del empleo y al establecimiento de grandes fábricas en ella. Detroit es conocida mundialmente como “Motor City” (la ciudad del motor), puesto que la producción de automóviles era uno de sus buques insignia, con las grandes empresas del sector totalmente asentadas en ella, General Motors, Chrysler o Ford. Como anécdota, señalar también que Detroit fue la cuna y laboratorio del llamado “fordismo”, el cual realiza una transformación de la producción hacia una mayor especialización y un trabajo en cadena encaminado a la reducción de costes, lo cual produce productos más baratos y de fácil acceso a las clases trabajadoras, poniendo los cimientos de la incipiente clase media. Los frutos de la etapa de expansión capitalista y el aumento de los beneficios se ve reflejado el el boom urbanístico con la construcción de grandes rascacielos y un distrito financiero de referencia. A pesar de todo ello, a la par que la economía crecía, las desigualdades también, con el máximo exponente del racismo que se respira en Detroit. Estamos hablando de los años 70, con una clase media blanca acomodada en el centro de la ciudad, y un creciente descontento de la población negra, con el gran referente de los grandes disturbios raciales de 1967 que obligaron a intervenir al ejército. Ambas comunidades vivían completamente segregadas, y a medida que la población negra iba mejorando sus condiciones, pequeñas minorías negras comenzaban a progresar económicamente saliendo de los suburbios al centro de la ciudad. Estos desplazamientos causan en la población blanca racista incomodidad, lo que llevó progresivamente a un abandono del centro a la periferia de la población blanca, el reflejo en la economía de estos movimientos fue una gran pérdida de capacidad recaudatoria de la ciudad a través de los impuestos, ya que el sector más adinerado (blancos/as de clase media) habían huido de la ciudad. Detroit pasó a ser la primera gran ciudad de mayoría negra.

Simultáneamente se empiezan a dar los primeros grandes pasos hacia el colapso definitivo, las grandes empresas automovilísticas empiezan a marcharse de la ciudad, fruto de los procesos de deslocalización de la producción, buscando territorios más baratos donde explotar de mayor manera a la población. El paro aumentó hasta el 12%, cifra mucho mayor que la media en EE.UU, y hablamos de los años 70-80, hoy la cifra ronda el 20%. Entrando en los 90 el desastre se acrecenta, las últimas fábricas se van definitivamente, y la crisis se expande hasta la población blanca que empieza a huir en masa de la ciudad, básicamente la tónica a partir de aquí es que todo aquel que puede permitirse irse se va. Al desastre de la producción de automóviles, motor económico de la ciudad, la despoblación, la bajada en la recaudación(solo el 53% paga sus impuestos), el paro y la creciente deuda se suma la estocada final del comienzo de la crisis en los años 2007-2008, Detroit definitivamente ha implosionado. 80.000 edificios abandonados(en los que se incluyen colegios, museos, teatros...), más de la mitad de parques cerrados, el 40% del alumbrado sin alumbrar, retirada del suministro de agua y del servicio de basuras, barrios despoblados y llamamientos del ayuntamiento a los/as vecinos/as a agruparse en torno a barrios más poblados, para aumentar la densidad de población de determinadas zonas para que los servicios básicos sean viables económicamente. Se dan más licencias para demoler que para construir edificios.

Del colapso a la iniciativa comunitaria

A pesar de todos estos datos y de la aparente falta de futuro alguno para Detroit, todavía queda lugar para la esperanza y el aprendizaje. De todo colapso surgen formas alternativas de vivir, la gente tiene que seguir comiendo, trabajando, socializando. La vida en Detroit, a pesar de todo, continúa. Pero lo sorprendente es cómo está continuando. De las cenizas de una ciudad en ruinas, surgen los huertos comunitarios y una reinvención de la ciudad, impulsada por las comunidades locales pasando por encima de la autoridad del propio ayuntamiento. La realidad es que fruto de la necesidad, los habitantes de Detroit se las han tenido que ingeniar para poder continuar con sus vidas, y teniendo en cuenta que hay zonas en las que la tienda de alimentación más cercana se encuentra a 1,6 kilómetros, el ingenio se agudiza, pero también decrece la esperanza de vida y aumentan los infartos y las diabetes.

La necesidad de satisfacer las necesidades básicas ha convertido a la agricultura urbana en un pilar fundamental de la reconversión de la ciudad, esto sumado a la gran cantidad de solares abandonados ha dado una nueva oportunidad para la autoorganización y la solidaridad vecinal. Se da el caso de que la organización Detroit Black Community Food Security Network están llevando a cabo la labor de revitalizar solares abandonados pero con tierras tóxicas a través del cultivo de especies que regeneran la tierra, hay cerca de 1.200 huertos y granjas de animales urbanas de los que además del autoabastecimiento se están llevando a cabo labores socioeducativas, creando en definitiva una gran comunidad de vecinos/as. Aun siendo Detroit una ciudad sumida en su propia crisis y sus consecuencias (delincuencia, robos, exclusión...) existen gran cantidad de estos proyectos comunitarios que no son siquiera vallados y que no sufren ningún tipo de actos vandálicos. Además de estas iniciativas comunitarias han surgido proyectos de economía social como Grown in Detroit, una cooperativa dedicada a comercializar la producción de los/as agricultores/as urbanos de Detroit, distribuyéndolos por los comercios locales. También podemos mencionar Brother Nature Produce, una agrupación de granjas que distribuyen sus productos mediante un sistema de bolsas (similares a las de los grupos de consumo de aquí), el mercado de productos locales más grande del país, Earstern Market, u Open City proyecto orientado a la financiación de locales y negocios socialmente comprometidos. Con todo ello, Detroit se está convirtiendo en una de las ciudades más autosuficientes del mundo, produciendo alrededor del 15% de los alimentos que consume y si sumamos al centro urbano las localidades periféricas el porcentaje llega hasta el 50%.

De todo este relato creemos que podemos sacar bastantes conclusiones y aprendizajes. Por lo pronto, Detroit es la muestra del fracaso de la ciudad del capitalismo industrial, añadiendo el gran papel que juega el racismo aún en los EE.UU y la incapacidad de los gobiernos de hacer frente a los problemas de la población, y que cuando los gobiernos dejan de responder es la población quien se hace cargo de sus propias necesidades respondiendo en la mayoría de los casos en una forma cooperativa y social, con el importante hecho de ser comunidades asentadas en el territorio quienes llevan adelante los proyectos. El protagonismo social y la reinvención de dinámicas comunitarias son los cimientos de cualquier transformación social. En situaciones de colapso es posible, pese a las dificultades de que lo colectivo y común prevalezca sobre el individualista sálvese quien pueda.

[Tomado de Todo por Hacer # 45, Madrid, octubre 2014; www.todoporhacer.org.]

Provea, 1988-2014: Aniversario de luchas

María Esperanza HermidaProvea arribó el pasado 15 de octubre a su 26° cumpleaños defendiendo y promoviendo derechos sociales, y rechazando la impunidad en Venezuela. En 1988 los activistas sociales Ligia Bolívar, Dianorah Contramaestre y Raúl Cub…

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Opinión: El camarada Odremán

Douglas ZabalaAl decir de los familiares de los caídos en Quinta Crespo, hasta en eso de disparar primero y averiguar después, esta  revolución se comporta igual o peor a los días de la cuarta república. Como no comparto sus ejecutorias polí…

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Opinión – El off-shore bolivariano: a la globalización capitalista por la vía china


Antulio Rosales

El gobierno venezolano firmó con empresas chinas varios convenios para crear Zonas Económicas Especiales, donde se asentarán estas compañías en territorio venezolano. Nicolás Maduro pactó con tres empresas chinas para producir grandes maquinarias, insumos para la construcción y vehículos de transporte [Ver http://www.elmundo.com.ve/noticias/economia/politicas-publicas/gobierno-creara-zona-economica-especial-para-fabri.aspx]. Las grandes compañías comenzarán a operar bajo tratamiento especial en zonas de producción en Puerto Cabello y en una zona no detallada del estado Anzoátegui.

Estas primeras empresas beneficiadas son Citi Construction, JAC Motors y Sany Heavy Industry. Las dos primeras vienen a satisfacer demandas del mercado interno para la construcción, sobre todo en la Gran Misión Vivienda Venezuela, y vehículos, mientras que la tercera tratará de aprovechar la ‘ventana exportadora’ de Mercosur y la zona Petrocaribe para suplir grandes maquinarias estos mercados.

Justamente Sany es una empresa ejemplar del modelo chino de socialismo de mercado. No sólo ha tendido éxito para entrar entre las grandes compañías del mundo catalogadas por Forbres y líder en exportaciones en su sector, sino que además está estrechamente vinculada al poder político en China. Su fundador, Wengen Liang, fue elegido representante en el 17º congreso del Partido Comunista Chino, así como de las versiones octava, novena y décima; además, ha sido premiado por el Estado como el “Trabajador Nacional Modelo”, “Destacado Emprendedor” y “Destacado Constructor de una Sociedad Socialista con Características Chinas”. El anterior premier felicitó la labor de Sany y ha sido tratada como una consentida del estamento político y, claro está, también ha estado involucrada en los casos de corrupción del PCC que se han hecho públicos en los últimos tiempos.

Son muchas las dudas que emergen de estos acuerdos, pero solo se puede echar mano de la experiencia histórica y de otros países, incluida la propia China, en la reflexión sobre las implicaciones de estos acuerdos para Venezuela. El asunto es apasionante, sensible y a la vez contradictorio porque se enfrenta con ideas establecidas y muchas veces vistas de forma estática como son la soberanía y la globalización.

Las Zonas Económicas Especiales son territorios creados de forma artificial por Estados nacionales bajo mecanismos legales peculiares en lo que se ha denominado como off-shore. A través de estos mecanismos el Estado delinea un territorio dentro de su propia geografía con reglas distintas a las que se somete el resto de la unidad político-territorial. Se trata de normas propias para la relación productiva, exclusivas para este pedazo de país; son lugares donde, generalmente, las normas laborales y/o ambientales son más flexibles que en el resto del territorio. Los Estados buscan crear los territorios off-shore con la intención de dar cabida a nuevas dinámicas productivas y echar adelante un desarrollo especial de fuerzas productivas y así elevar la competitividad en el mercado global, con la mira en aumentar exportaciones no tradicionales.

Por medio de este mecanismo, los Estados construyen nuevas fronteras imaginarias, pero esta vez dentro de sus propios territorios, e invitan inversiones extranjeras, quienes se benefician de unas reglas ‘excepcionales’ que normalmente no tendrían en otro espacio. Esto es lo que algunos autores llaman, una ambigüedad calculada, que permite mantener propiedad sobre el territorio pero también entregar capacidades a compañías extranjeras quienes, a su vez, toman ventaja de la misma ambigüedad para contabilizar inversiones, ignorar pérdidas y obtener nuevas ganancias. Así, el off-shore te permite hacer una torta y también comértela. Pero además, el concepto tradicional de soberanía se ve trastocado por prácticas e ideas que delinean nuevas geografías productivas y también sociales. Son formas contemporáneas de economías de enclave para la exportación globalizada.

Las Zonas Económicas Especiales forman parte de las múltiples expresiones de off-shore, que incluye los paraísos fiscales y los centros financieros globales, pero también las zonas especiales para la exportación, o las maquilas, como las que se encuentran en América Central y México, pero que se hicieron frecuentes a partir de la experiencia china luego de su apertura económica al llamado sistema de socialismo de mercado. Un rasgo común de estos espacios es la generación de empleos en sectores de escaso valor agregado, con muy poca transformación de materias primas. Es, además, un sector en el cual la fuerza laboral es desproporcionadamente representada por mujeres. Emerge una nueva ambigüedad, quizás menos calculada: mientras que se generan nuevos empleos para mujeres, estos tienden a venir acompañados de pésimas condiciones, bajas remuneraciones, inseguridad e insalubridad, así como hostilidad para la sindicalización y organización de trabajadoras. Ello sin mencionar los obscuros casos de violencia de género que se viven en zonas de maquiladoras como en Ciudad Juárez, México, donde cientos de jóvenes mujeres trabajadoras han sido descuartizadas en el desierto en los últimos años.

En el caso chino, estos off-shore han implicado masivos desplazamientos internos, la entrada en el mercado de millones de personas que anteriormente subsistían con métodos de agricultura tradicional y la consecuente eliminación de formas de vida distintas a la de la clase proletaria, muchas veces en condiciones paupérrimas.

Estos off-shore han sido vistos como vehículos de la globalización y herramientas para que países en desarrollo encuentren formas para integrarse a la economía mundial, en muchos casos, asociados con fórmulas neoliberales de acumulación. Han servido para elevar el crecimiento económico y las exportaciones de muchos países del sur global. Pero también pueden venir de la mano de la planificación estatal, como en Venezuela, que paradójicamente en los últimos quince años ha defendido una visión de soberanía estado-céntrica y contraria a la liberalización. Hoy, con el establecimiento de las Zonas Económicas Especiales para la inversión china, Venezuela da un paso en el desplazamiento de esa visión tradicional de soberanía y constituye espacios con nuevas reglas y fronteras. Es sacar al neoliberalismo yankee por la puerta, para que la globalización con características chinas entre por la ventana.

[Tomado de http://fueraderadar.wordpress.com/2014/10/06/el-off-shore-bolivariano-entrando-a-la-globalizacion-con-caracteristicas-chinas/.]

Caracas – Conferencia "El Fascismo"; 23/10/2014


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Recetas del economicismo para “salvar” el planeta



















Old Sideshowbob

Los últimos 20 años, Estados, bancos y grandes corporaciones parece que al fin notaron la problemática ambiental de nuestro planeta. Hasta llegaron a impulsar fondos, instituciones y planes para combatir la crisis climática, pero como quien decide acabar con los cuernos en una relación botando el sofá donde su pareja le engañaba, esos poderes han venido estimulando y planteando prácticas que no solucionan ni solucionarán la crisis. El tema es amplio, así que sólo asomaremos aquí parte de la privatización o mercantilización de la tierra. La única forma que encontró el capitalismo para “proteger” al planeta, es una “salvación rentable”: Pretendiendo evitar el daño a los ecosistemas, el poder (a través de las Naciones Unidas, las Corporaciones y los grandes Bancos) argumentando que la no posesión de un recurso implica su descuido (“tragedia de los comunes”). Si eres el poseedor entonces tienes la propiedad (privada) de dicho recurso, pero para que genere ganancias necesita un valor. Así que se decide ponerle un precio a esa “propiedad”, es decir al ambiente (incluyendo sus complejos ciclos climáticos, su flora y su fauna), para que pueda ir al único lugar donde se supone generará beneficios (renta): el mercado.

El Protocolo de Kioto (1997) planteó la necesidad de reducir emisiones de CO2, aunque su inicio “oficial” fue en 2005 cuando lo permitieron los tecnicismos legales (cantidad de países firmantes ratificándolo).El Protocolo puso sobre la mesa los mecanismos de flexibilización: el Comercio de Derechos de Emisión (CDE); Mecanismos de Aplicación Conjunta (AC); Mecanismos de Desarrollo Limpio (MDL). Se afianza así un mercado que “solucionará” la problemática ambiental, pues se aprueban mecanismos para que sea más barato (flexible) para los grandes productores (contaminadores) salvar al planeta, y que la salvación sea rentable. Todo esto en la búsqueda del llamado “desarrollo sustentable”. Resumiendo, el mercado de emisiones es un lugar donde se comercian derechos de emisión, que son toneladas de emisiones de CO2. Las empresas que sobrepasen sus emisiones de CO2 permitidas, podrán comprar emisiones a otras empresas – pagando así el “derecho a contaminar” – que no las necesiten, compensando así las primeras su total de emisiones, pues se ha decidido (con tecnicismos arbitrarios) que las emisiones de CO2 en los distintos lugares son “equivalentes”. También las empresas podrán invertir en proyectos “limpios” (plantación de árboles, tecnologías “verdes”, entre otros) para “compensar” sus emisiones, y de esta forma “mitigar” el cambio climático. La mitigación se lleva a cabo a través de los AC y los MDL. Cabe destacar que el hecho de sembrar árboles no resuelve problemas ecológicos, de hecho hasta los agrava. Para nadie es un secreto que cuando se introducen especies extrañas a un ecosistema, se produce un desequilibrio ecológico. Movimientos sociales y activistas han venido denunciando cómo la creación de plantaciones, monocultivos y “bosques artificiales”, promocionados como prácticas que “sirven” para captar el carbono o mantenerlo fuera de la atmósfera han afectado los ecosistemas y las comunidades que han vivido en ellas por generaciones de forma equilibrada. En varias partes del mundo se ha sembrado soya, pino o eucalipto, que se presentan como soluciones ambientales, pero que son solo artificios para permitir a las empresas seguir comprando el derecho a contaminar.

Las Naciones Unidas, a través de su programa medio ambiental (PNUMA), en 2008 propuso el concepto de Economía Verde para lograr el desarrollo sustentable, pues hasta ahora no se había logrado lo esperado en Kioto, y lo planteado en la primera cumbre de la Tierra (Río 92). La economía verde aún se encuentra en discusión, más extiende la privatización y mercantilización del clima, pues ahora todos los recursos ambientales han de tener un precio (“Capital Natural”). La economía verde señala que debido a la mala utilización del Capital Natural no se ha conseguido resolver la crisis. Es decir la mejor forma de “salvar al planeta” es involucrar el dinero para remunerar a alguien por preservar los sistemas naturales, pagando por servicios ambientales (PSA). Entre las iniciativas PSA (es decir, pagar por el agua, los arboles o los ríos que la naturaleza ofrece “gratuitamente”) encontramos el programa para Reducir Emisiones derivadas de la Deforestación y la Degradación Forestal, y manejo “sustentable” de los bosques (REDD+). Éste permite que los gobiernos vendan sistemas naturales que no son propiedad (privada) de nadie -pues las comunidades locales los administran como bienes comunes-, y de esta manera las corporaciones se adueñen (compren) grandes extensiones de bosques y selvas para “mitigar” el cambio climático, mientras que la naturaleza proporciona ganancias financieras especulativas para los bancos u organizaciones que hagan estas negociaciones. Estos sistemas han desplazado comunidades de sus bosques, pues al ser parte de REDD+, no pueden las comunidades subsistir de éste (lo que venían haciendo en el pasado). Además introducen monocultivos y programas de reforestación con flora ajenas a las regiones, afectando los sistemas ecológicos con lo que se alteran los modos de vida de las comunidades y las especies allí presentes, o bien desplazando habitantes a quienes se les prohíbe usar los bosques que por generaciones los han mantenido, pues ahora son propiedad de una corporación o son utilizados por un lobby ecologista (grupos ambientales financiados por empresas contaminantes). Y si las comunidades protestan, son reprimidas.

Las reuniones multilaterales y Cumbres de la Tierra suelen estar más interesadas en competitividad empresarial que en preservar el planeta, en el mercado como panacea para resolver la crisis climática, y no parece que vayan a cambiar; pues cuando se reúnen es en función de los intereses del dinero y el poder, protegidos por los aparatos represivos, cuidando en que sus debates sobre la preservación de la naturaleza no cuestionen o modifiquen las relaciones políticas y económicas de poder y jerarquía que benefician a gobiernos, bancos y trasnacionales

Activistas y movimientos sociales denuncian que es imposible poner precio a los recursos ecosistémicos, entre otras cosas no representan lo mismo para cada comunidad, y no cabe tasar mercantilmente un bosque, un río o un ecosistema, cuando por años las comunidades conservaron la naturaleza sin ponerle precio. Los sistemas CAP-TRADE, el CDE Europeo, la Economía Verde y REDD+ son solo tramoyas para negociar los recursos naturales, y poner la preservación de la tierra en manos del mercado y las grandes corporaciones, bancos y élites políticas, generándoles ganancias multimillonarias al utilizar la compra y venta de derechos como instrumento para la especulación financiera. La construcción de un nuevo mundo que preserve los ecosistemas planetarios tiene que alejarse de las políticas y prácticas que nos propone el status quo. ¡Ante la crisis global, acción directa local, resistencia y solidaridad global!

[Tomado de El Libertario # 74, octubre 2014.]


Opinión: Culto al odio


J.R. López Padrino

Históricamente los discursos del odio han estado ligados a la expansión coyuntural del autoritarismo, del militarismo, del racismo, y de los diversos fanatismos. El siglo pasado fue testigo de proyectos siniestros que utilizaron el odio y la intolerancia para llegar o mantenerse en el poder.

La bastarda revolución del siglo XXI de falaces presunciones libertarias ha recurrido a la categoría schmitteana (Carl Schmitt) del “enemigo interno”, a fin de crear un objetivo apropiado para el odio y la destrucción. Enemigo al cual se le asocia a un poder hostil y por ende merecedor de las peores descalificaciones por parte del aparataje propagandístico Goebbeliano del régimen. Estigmatización que abrió las puertas a la ira, a la venganza, y hasta la muerte como parte de la solución del conflicto. Recordemos que Hugo Chávez llegó a plantear públicamente la necesidad de transformar en polvo cósmico a sus oponentes.

El gobierno totalitario recurre a una lógica binaria (buenos-malos, patriotas-antipatriotas) a fin de afianzar su odio e ira contra el disidente. El resultado de esta estrategia ha sido una creciente represión, una judicialización del pensamiento disímil, así como una deshumanización del sujeto disidente, perversidades muy propias del nazi-fascismo del siglo pasado.

No se trata de un discurso exclusivo de las cúpulas del bandidaje bolivariano, sino que lamentablemente ha permeado a los sectores populares. Retórica que se ha materializado de la forma más funesta en los grupos paramilitares del régimen, mezcolanza siniestra de intolerancia, desprecio y criminalidad auspiciados por un Estado forajido. Constituyen verdaderas bandas de sicarios integradas por lumpenproletarios fanatizados de índole muy similar a las “camisas negras” de Mussolini, o los Sturmabeteilung (SA) de Hitler, encargados de maximizar el odio a través del terror y la muerte.

Pero el discurso del odio que emplea la cúpula cívico militar bolivariana tiene otras funciones además de sembrar el odio. Busca reagrupar a sus desmoralizados partidarios, así como revitalizar la siniestra polarización entre la población que en medio de la crisis de desabastecimiento alimentario y de medicinas, del desempleo, del aumento de la criminalidad comienza a unirse, a compartir sus penurias al margen de sus preferencias políticas.

El fachochavismo en su intento por construir una hegemonía basada en el odio cultiva la violencia y la muerte. Su código genético totalitario lo impulsa a amedrentar, reprimir y aniquilar al contrario a fin de afianzar su pestilente proyecto militarista.

Censura en la Bienal de Arte de São Paolo 2014


Mujeres Creando (Bolivia)

Como todas saben Mujeres Creando [http://mujerescreando.org] tiene una instalación en la Bienal de Arte de São Paolo, Brasil, que se llama "Espacio para abortar". Se trata de un círculo donde han sido instalados 6 úteros, una entrepierna central y dos pantallas de televisión. En los úteros han sido colocados audios que relatan -en primera persona y en voz de las protagonistas- abortos de mujeres en Brasil.

En las televisiones se pasa con subtitularían en portugués y en ingles una marcha de mujeres en Bolivia con ese útero y relatando cada una sus propios abortos también.

El lenguaje que se utiliza es directo y sencillo, la obra se encuentra en la entrada de la Bienal y había logrado convocar de manera cotidiana cientos de jóvenes y niños y niñas que entraban y salían de los úteros interactuando con el espacio como se interactúa con un espacio festivo lleno de luz, acogedor y envolvente.

Por presiones que no sabemos de dónde han venido hace pocos días una comisión evaluadora ha exigido colocar delante de la obra un pedestal que indica que se trata de una obra para mayores de 18 años. Esta censura esta disfrazada de un supuesto argumento pedagógico que no existe, pues si d eso se trata la obra ha sido creada justamente pensando en un público masivo infantil y juvenil que visita la bienal. Se trata de un acto de censura que impide que las visitas de los colegios utilizasen la obra.

Queremos pedirles a todas las organizaciones de mujeres que participaron de la marcha en la apertura de la bienal y que ofrecieron sus propios relatos que impugnen con criterios pedagógicos este acto de censura. Queremos que se exija que se retire este letrero de la obra espacio para abortar que está pensada para un público masivo. Los y las jóvenes y los y las niñas tienen derecho de escuchar las condiciones en las que una mujer realiza un aborto en Brasil, desde ya muchos de esos relatos están hechos justamente por mujeres menores de edad, edades en las que una experiencia de  aborto es una cuestión existencial fundamental.

Las cartas de protesta contra esta censura y la solicitud de retiro del letrero que prohibe a menores de 18 años visitar la obra deben ser dirigidas a:
- Rodolfo Walder Viana, Superintendente Bienal São Paulo al correo electronico: rodolfo.viana@bienal.org.br

Con copia al equipo curatorial que siempre fue un solido aliado de todo el trabajo:Pablo Lafuente con correo electronico: pablo@specv.com y Nuria Enguita Mayo: nuriaenguita@gmail.com

[Información difundida por la Agencia de Noticias Anarquistas - ANA.]

Kurdistan: Contra el terror del Estado y la religión. Libertad para los pueblos.

Internacional de Federaciones Anarquistas

En Rojava, en el oeste del Kurdistán, en territorio sirio, el Estado Islámico (Isis) ataca la ciudad de Kobané, cerca de la frontera con Turquía, y la población se enfrenta ahora a la brutalidad de esta fuerza autoritaria y oscurantista. Kurdistán, y otras regiones, se ve afectada por la violencia del Estado Islámico (ISIS). La resistencia del pueblo es admirable. Estas son las fuerzas reales del progreso. No hay, en realidad, nada que esperar de los juegos militares de los Estados Unidos, la Unión Europeay de las potencias regionales. Los diversos Estados participantes utilizan la zona como un campo de batalla por su propia estrategia y para vender sus armas.

El papel del gobierno religioso de Turquía es crucial en la región. Evita violentamente el flujo de familias de refugiados y permite a los combatientes islamistas el llegar a Siria. Está claro que el gobierno turco está efectivamente en guerra contra el pueblo kurdo.

En las regiones kurdas, a pesar de la guerra, una proclamada revolución "democrática" parece haber aparecido con una forma de "confederalismo democrático". Todo esto nos anima a continuar con nuestro trabajo y nuestro apoyo al pueblo del Kurdistán, y cualquier otro lugar, luchando contra la barbarie religiosa y contra la opresión estatal. Desde esta posición, estamos en contra de cualquier intervención militar de las potencias mundiales o regionales. Sabemos que cualquier intervención estatista actuará contra las transformaciones sociales.

Las mujeres están fuertemente implicadas en todos los aspectos de la sociedad y en los grupos de resistencia. Esta es una revolución de las mujeres contra el machismo y la sociedad feudal. Este es probablemente uno de los aspectos más importantes de estos eventos.

DAF (Acción Revolucionaria Anarquista), organización anarquista en Turquía, presta asistencia a los refugiados y a los que luchan contra el avance del Estado Islámico. Hacemos un llamado a todas las organizaciones anarquistas para organizar manifestaciones en apoyo frente a las embajadas en la calle, en todos los lugares posibles; para difundir información y fomentar el apoyo directo con organizaciones anarquistas en Turquía, Kurdistán y en cualquier otra lugar donde se está luchando contra la barbarie religiosa y la opresión estatal.


Por la emancipación del pueblo. Solidaridad internacional.

Kurdistan: Un mensaje de anonymous para los yihadistas del Estado Islamico